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Valiente y coherente

Luis Fernando Suárez debuta como entrenador de Universitario de Deportes en medio de la expectativa y la incertidumbre. 

Por Steven Ponce

Twitter: @stevenponceb

Publicado: 2015-05-01

Venir a dirigir al Perú por convicción antes que por una buena oferta económica es, sin duda, plausible. Con una trayectoria de más de 20 años y dos mundiales encima (2006 y 2014), Luis Fernando Suárez decidió regresar al Perú para encontrarse con un contexto que, seguramente, pocas veces le tocó enfrentar: un club con una severa crisis institucional y la ausencia de una infraestructura deportiva de primer nivel. Considerando esos factores, la llegada del colombiano al club bien podía despertar admiración o desconcierto.

Tras un vergonzoso Torneo del Inca, era necesario detenerse, pensar, analizar y encontrar a un director técnico que entregue certeza a un equipo que lleva meses en la incertidumbre. Es así que la AT junto con Del Solar, optan por Suárez para encargarse de esta tarea e, indirectamente, descomprimir y liberarse de la presión que las malas decisiones, los malos resultados y la pobreza futbolística habían provocado en ellos.

No sabemos si es que en las negociaciones que hubo entre el director deportivo y entrenador, se mencionaron cada uno de estos aspectos. Lo cierto es que, a pesar de ellos, Suárez decidió seguir al frente del proyecto y comenzar a trabajar en busca de objetivos establecidos. Decisión que, por todo lo antes mencionado, refleja valentía y convicción.

Pero Luis Fernando también ha sido coherente, reflejando en sus actos, los ideales que tiene como persona y entrenador. Si uno escucha sus entrevistas o lee alguno de sus artículos publicados en el blog “Entretiempo”, puede evidenciar esta correlación ente lo que piensa y hace. Revisemos, por ejemplo, el siguiente extracto del post “Fútbol y Coaching”:

“El fútbol va más allá de la técnica y la preparación física. Es necesario estar emocionalmente preparado para superar las dificultades que entraña la competición con todo lo que ella implica desde el entorno y desde el seno del grupo y del alma de cada participante".

¿Cómo se consigue estar emocionalmente preparado para la competición? Superando los miedos propios, las dudas, la falta de concentración, el temor a fallar, el nerviosismo, la excesiva autocrítica”.  

En nuestro medio, muchas veces los argumentos para explicar las derrotas o la ausencia de logros, son la falta “actitud y fortaleza mental”. Más allá de que sean o no exclusivos de nuestros futbolistas, comparto esa idea de que el fútbol profesional ya no se limita a lo que sucede dentro del rectángulo verde, por 90 minutos y en los entrenamientos, sino que involucra factores que van desde el aspecto emocional hasta la educación y formación que existe dentro del país. 

De hecho, Suárez también se refiere a este tema y sostiene que un entrenador debe darse cuenta de que el futbolista del tercer mundo debe hacer un esfuerzo mayor para acomodarse al primer mundo. Está claro que no descubro nada al decir esto, pero creo importante mencionarlo cuando nos encontramos en un país donde la mayoría le ha quitado al futbolista un poco de su condición humana, eximiéndolos de defectos ocasionados por una mala formación, y exigiendo rendimientos como si realmente la hubiesen tenido. En ese escenario y en busca de resolver esa necesidad de preparación emocional, esta semana, Universitario incorporó al psicólogo deportivo Piero Portanova. Primera coherencia.

En estas últimas semanas, también se reveló el Reglamento de Disciplina impuesto por el cuerpo técnico y entregado a cada uno de los jugadores del plantel. Cuando Suárez fue consultado por el documento, indicó que se trata de un código interno que busca relacionarlo con los derechos y deberes que cada miembro del equipo debe respetar para alcanzar los objetivos. Si volvemos a recurrir a los artículos escritos por el medellinense, encontramos lo siguiente:

“En síntesis, un equipo tiene identidad colectiva, un espíritu participativo y un sentido de propósito y patrones estructurados de interacción. Cada miembro desempeña un rol específico, responde a tácticas y sistemas que debe respetar y un enorme compromiso con la tarea”.

Al leer estas líneas, nuevamente queda demostrada la coherencia que el entrenador ha venido aplicando en el poco tiempo que lleva dirigiendo al equipo. 

Ahora bien, en este punto y en honor a los pragmáticos, es válido preguntarse ¿todas estas acciones aseguran ganar? Mi respuesta sería que, en este caso, eso no es lo único ni lo más importante. Las prácticas y medidas que ha implementado Suárez, le vienen bien a un club y un medio sumamente informal y preocupado casi únicamente en el “qué” más que en el “cómo”.

A horas del inicio del Apertura, el trabajo de Luis Fernando invita a la confianza y solicita paciencia. Confianza en un tipo preocupado por tratar de involucrar cada aspecto básico y necesario para desarrollar el fútbol que a él le gusta; un tipo que es coherente y que destina sus esfuerzos para conseguir objetivos y cumplir sus ideales. Paciencia con un grupo de jugadores que sufrieron las consecuencias futbolísticas y anímicas de una mala campaña; paciencia con la adaptación y comprensión de una nueva idea que tiene menos de un mes tratando de convencerlos; y paciencia con la urgencia de resultados.

Espero que, luego de unas fechas y al final del campeonato, siga escribiendo de las coherencias y las buenas prácticas de Luis Fernando Suárez más allá de los resultados. Este Club se merece algo mucho más grande e importante que un campeonato conseguido sin saber cómo. Merece formalidad, estabilidad, una idea y un proyecto a largo plazo que hagan de los logros, una consecuencia natural.


Escrito por

Steven Ponce

Publicista. Universitario de Deportes. Fútbol. Un buen pase al pie y al ras del suelo.


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